Published On: Vie, Jul 31st, 2020

Cultura Comunitaria continúa trabajando con personas privadas de su libertad a través del proyecto “La letra escarlata”

  • Las actividades se desarrollan en el Centro de Reinserción Social de Cajeme, Sonora

 

Con el objetivo de garantizar el acceso a los derechos culturales de personas privadas de su libertad, a pesar de la contingencia sanitaria ocasionada por la COVID-19, la Secretaría de Cultura del Gobierno de México, a través de Cultura Comunitaria, trabaja en el Centro de Reinserción Social (área femenil y varonil) en Cajeme, Sonora, a través del proyecto La letra escarlata, en la línea estratégica de acción “Arte + Movilidad”.

La letra escarlata se encuentra a cargo de la poeta y gestora cultural Mara Romero, quien comenta que “todo inició con el objetivo de desarrollar actividades culturales para tener calidad en el tiempo que están privados y privadas de su libertad, pero poco a poco el proyecto sufrió transformaciones con la propuesta de los propios internos hasta elaborar un producto cultural en cada taller, y también a sumar actividades que apoyen el aspecto emocional, como danzaterapia, arteterapia y risoterapia. Hemos logrado crear un proyecto multidisciplinario que arropa literatura, música, teatro y danza”.

Estas acciones se han mantenido siguiendo los protocolos de sana distancia, trazados por las autoridades sanitarias.

En el taller de creación literaria, las y los internos generan contenidos escritos de manera autónoma; cada dos semanas, entregan un producto literario relacionado al género que estén trabajando. Por ejemplo, durante junio, escribieron tres cuentos: El gato, El inquilino y La puerta; mientras que en el Cineclub, además de ver películas al aire libre y en el auditorio del Centro de Reinserción Social, transformaron los cuentos en videos, filmados en los meses de junio y julio; estos audiovisuales se pueden consultar en la plataforma Contigo en la distancia.

Respecto a la música, se han conformado dos grupos: “Los norteños” y “Los reubicados”. El primero, enfocado a la música versátil, el Día del padre realizó una pequeña presentación en el interior del reclusorio para sus propios compañeros. Por su parte, “Los reubicados”, que interpreta rap, trabaja en la realización de un disco cuyo lanzamiento se perfila para finales de este año; hasta el momento han terminado tres canciones y están preparando un rap referente a Nelson Mandela, para lo cual se les ha facilitado la proyección de algunas películas biográficas (dentro del Cineclub) y textos sobre el expresidente de la República de Sudáfrica (dentro del taller de creación literaria).

En el taller coreográfico, las mujeres privadas de su libertad preparan La Sandunga y La Llorona, danzas originarias del Istmo de Tehuantepec en Oaxaca que prevén presentar durante el mes de noviembre. En ocasiones anteriores han presentado del Centro de Reinserción Social (CERESO) un performance dancístico titulado Mandela vive.

Las personas integrantes del taller de artes plásticas han colaborado para ilustrar historias producidas en el taller de creación literaria. De igual manera, pintaron un mural basado en bocetos que hicieron dos jóvenes que se encuentran dentro del mismo CERESO.

Para Mara Romero, “estar privado de tu libertad castra el alma. Pierdes no sólo tu libertad y tu familia, sino también el respeto y la dignidad, pero el arte te devuelve todo aquello, incluso lo que jamás pensaste poder lograr y desarrollar; el arte te convierte en alguien distinto”, y añade que “llevar arte a los centros penitenciarios es un redescubrir en ellas y ellos lo inimaginable, es un gran apoyo emocional para su estima y dignidad, dos emociones indispensables para crecer”.

Este proyecto forma parte de la línea de acción Arte + Movilidad del programa Cultura Comunitaria, donde se diseñan e implementan acciones de formación y desarrollo de capacidades locales creativas, artísticas y productivas de grupos, colectivos u organizaciones, personas privadas de su libertad, en contextos de migración, o en espacios hospitalarios, con la finalidad de fortalecer las acciones de sensibilización, acceso y ejercicio de los derechos culturales de personas en condiciones de movilidad diversas.

Esto en línea con los ejes de trabajo de la Secretaría de Cultura para no dejar a nadie atrás, trabajando con perspectiva de derechos humanos y culturales; con enfoque de género, intergeneracional, intercultural y de diversidades identitarias; bajo el principio de no discriminación, mediación cultural y educación para la paz.

Cultura Comunitaria, a través de Arte + Movilidad también trabaja en otros proyectos desarrollados en diferentes centros de reclusión del país, por ejemplo, con Kolëctiv.Feat y la Compañía de Teatro Penitenciario, en la Ciudad de México; Gráfica canera, en Querétaro; Taller de artesanía wixárika, en Zacatecas, y El reo ilustrado, en Oaxaca; así como con migrantes en el estado de Tamaulipas a través del proyecto Sueños viajeros sin fronteras.