Published On: Sáb, Nov 21st, 2020

Comparten en Seminario INIDE proyectos educativos en territorios rurales indígenas

  • Para la Dra. Ana Carolina Hecht es importante para la investigación incluir y dialogar con los saberes tradicionales
  • El Dr. Stefano Sartorello, director del INIDE, habló sobre el proyecto ‘Milpas educativas para el buen vivir’, enfocado en los procesos educativos en las comunidades



Paula Martínez estudió la primaria en una escuela regular multigrado de una comunidad indígena de la Huasteca veracruzana. Es nahua-hablante. Padeció el estudiar en una escuela donde su lengua no podía ser hablada. No pudo alfabetizarse en ella. Ahora colabora en esa misma escuela para obtener un grado de maestría en Educación Investigativa, haciendo su tesis que terminará en febrero del próximo año.

Su proyecto de investigación forma parte de un proceso más amplio que inició en 2019, gracias a la vinculación con la Red Internacional de Educación para la Sustentabilidad integrada por Sudáfrica, India, Alemania y México, cuya intención es generar propuestas pedagógicas, materiales y programas de capacitación para la implementación de acciones educativas.

Paula forma parte del equipo de trabajo de la Universidad Veracruzana que participó en el Seminario Diálogo entre proyectos educativos en territorios rurales indígenas, organizado por el Instituto de Investigaciones para el Desarrollo de la Educación (INIDE) de la IBERO.

Al encuentro transmitido de manera virtual y comentado por la Dra. Ana Carolina Hecht, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas, de la Universidad de Buenos Aires, asistieron cerca de 70 profesores y profesoras, investigadores e investigadoras, algunos procedentes de Hidalgo, Puebla, Oaxaca y Ciudad de México.

Ana Carolina resaltó la importancia que tiene para la investigación el incluir y dialogar con los saberes tradicionales que están presentes en las comunidades, pero de un modo actual (como lo presentan los proyectos que se comentaron durante el Seminario); un modo “no esencializado, ahistórico, que puede convocar a las nuevas generaciones a darle nuevos sentidos”.

Fue la Dra. Guadalupe Mendoza Zuany, del Instituto de Investigaciones en Educación de la Universidad Veracruz Ana, quien dio más detalles del primer proyecto presentado en el Seminario del INIDE y en el cual colabora Paula Martínez.

Esta investigación tiene el propósito de contribuir a que las niñas y los niños ejerzan su derecho a la educación pertinente no sólo cultural y lingüísticamente, sino también desde el punto de vista socioecológico, dijo.

Además de colaborar en la Huasteca veracruzana, lo hacen también en una comunidad rural de la Sierra de Naolinco; en una comunidad indígena en la Sierra de Zongolica, cercana a Orizaba; y con mujeres afromexicanas de Chacalapa y Coyolillo, en Veracruz. Lo peculiar de esto es que el equipo de investigadores e investigadoras de la Universidad Veracruzana pertenecen a estas mismas comunidades.

Coautora del libro La educación indígena en Veracruz, Guadalupe señaló que este proyecto de investigación va más allá de una propuesta pedagógica. Se trata, explicó, de un ejercicio de progresiones de aprendizaje con trabajo de campo, con trabajo docente y en las aulas, de manera colaborativa en donde las narrativas de la comunidad son detonadoras y puentes entre conocimientos escolar y locales, es decir, que los problemas de la comunidad llegan a las aulas.

“Es la escuela como constructora de conocimiento con la comunidad, a través de un constructivismo crítico, procesos creativos de roles y relaciones, que descoloniza la investigación y se apropia de metodologías indígenas, cuya inspiración teórica está basada en eco feminismos, la pedagogía crítica y la educación transgresiva”.

Por su parte, el Dr. Stefano Sartorello, director del INIDE, presentó el proyecto Milpas educativas para el buen vivir, financiado por la Fundación Kelogg desde 2017 y que se ha tenido que modificar debido a los impactos de la pandemia del COVID-19 en las 48 comunidades de Chiapas, Puebla, Oaxaca y Michoacán, donde se desarrolla.

El investigador titular de la línea Educar para la interculturalidad en la IBERO, señaló que los grandes protagonistas de esta investigación han sido las maestras, maestros, niñas, niños, papás y sobre todo las mamás de estas comunidades.

El proyecto Milpas educativas para el buen vivir parte de la idea de que la escuela escolariza mientras que la comunidad educa. Por eso, explicó Sartorello, apostamos por generar procesos educativos para fortalecer, cohesionar, reconstruir entramados socioculturales comunitarios para el buen vivir.

Son procesos educativos de elaboración vivencial, inductiva y colaborativa que enfatizan en los tejidos, en las relaciones, en los vínculos sociales, políticos, humanos, espirituales, que en su conjunto configuran lo común, la idea de sociedad comunitaria y que abonan a la idea del buen vivir como proyecto altermundista transformador.

“Este proyecto educativo se gesta a partir de las tensiones por la que atraviesan las comunidades, pues enfrentan tremendos cambios fundamentales y múltiples violencias, como el narcotráfico, la militarización, la migración, por mencionar algunas. Por lo cual, el foco no es el curriculum escolar sino en el curriculum comunitario. Son procesos dirigidos a fortalecer, reconstruir esos entramados comunitarios que están siendo erosionados por las violencias”.

Lo que más alimenta en este tipo de inserciones en la comunidad es el proceso mismo de investigación, salir de la escuela y centrarnos en el territorio, concluyó Stefano.