Published On: Jue, Mar 10th, 2011

Chantaje: Método efectivo para presionar

El chantaje es el método empleado hoy en día en el ámbito de la política. Qué lástima que personajes de la vida pública lo utilicen como único reducto para obtener un beneficio que nada tiene que ver con un gobierno y sus representados.

 El concepto de PODER se ha ido degradando según las manos del quien lo ostenta. Los que se criaron en el seno de una familia donde la educación, la consideración y los valores morales fueron acendrados, seguramente no tendrán problemas a la hora de utilizar el poder para causas nobles y de beneficio social. Los que se formaron dentro de una familia disfuncional y resentida con su entorno social, por supuesto que expulsarán seres inconformes y siempre envidiosos con lo que tienen los demás.

 Nada que ver con una buena posición económica, sino con la aceptación que cada ser humano tiene respecto a su origen, entorno y destino. Un destino que gracias al libre albedrío, podemos optimizar hasta donde cada quien desee. En México sobra decir que la libertad de tomar una decisión es un derecho y una garantía constitucional irrenunciable. Siempre y cuando no afectemos a terceros. Toda esta filosófica redacción viene a colación porque parece increíble corroborar que nadie ligado a la política es libre de hacer lo que quiera. Me explico. Al concluir un periodo constitucional como diputado, gobernador, presidente municipal, regidor, senador ó como funcionario público, la tranquilidad no llega de vuelta a tu vida.

 Por dos razones muy sencillas: ó fuiste un corrupto consumado ó tú sucesor te alucina. En el primer caso, habría que corroborar hasta donde fuiste capaz de engañar a los órganos de fiscalización y contraloría que estuvieron checando puntualmente tu desempeño. La buena fama pública cuenta ante la opinión pública y se refleja invariablemente en los resultados que instancias institucionales como las relacionadas a transparencia y control de los recursos públicos, entregan ante auditores previamente certificados. Así quien quiera hacerla de tos, nada más no tiene posibilidades de meterte en embrollos.

 En el segundo caso, hay que considerar si los que te relevan tienen consigna para buscar cualquier pretexto con el cual exhibirte sin la menor consideración. En este caso, la buena fama pública cuenta y pesa a tal grado que no hace falta mucho para presumir que se ejerce una venganza hartera y armada para denostar al personaje político en cuestión. Con el arribo de los morenovallistas al poder, se percibe revanchismo y resentimiento político.

 Varios petimetres asumieron una actitud estúpida e intolerante como titulares de área. Clásico de quienes tienen un limitado criterio así como un irreversible complejo de superioridad que inevitablemente refleja el mecanismo inconsciente con el que pretenden compensar los sentimientos de inferioridad que tienen desde su más tierna infancia. Situación típica de quienes son rechazados hasta por sus progenitoras. Este complejo suele reflejarse a través de ticks nerviosos, sobrevaloración de sus talentos, descalificación de lo que hagan los demás -especialmente si es un subalterno)- ira incontrolable, apoquinados, realizando acciones contradictorias, etc

 Lamentablemente el detectarlos y mostrarles consideración no basta para ubicarlos y ponerlos en su lugar. Mientras tengan poder harán todo lo posible para imponerlo. No importa si pisotean deliberadamente a los demás. No importa si tienen que inventar historias que difamen ó descalifiquen a quien ubican como un rival a vencer. Y más cuando este rival resulta infinitamente mejor que el sucesor

 Visto lo anterior lo que pareciera ayer un asunto de justicia y legalidad, puede transformarse en cacería y venganza. Dos medidas poco saludables e impopulares que nada tienen que ver con demostrar corruptelas o abusos de poder. Todo lo que huele a pasado apesta; pero no para todo mundo. Hay que cuidar la forma en la que estos acomplejados ponen en entredicho la famosa pluralidad y responsabilidad constitucional del gobernador Moreno Valle.

 Acusar mediáticamente a alguien en base a rumores sin un auténtico sustento legal, puede revertirse peligrosamente. El tema de Valle Fantástico y el Señor Henaine, reaperturar las cuentas públicas de Marín Torres y obligar -vía Congreso de Estado- a que un equipo de Futbol se quede en la entidad, son ejemplos que tienden a victimizar a un perseguido. Tengan razón o no legal el punto es que ante la opinión pública se presume un abuso de autoridad y acciones jurídicas insustentables por encima de los privilegios, disposiciones y canonjías pudieran haber utilizado o gozado en sexenios pasados.

 Mediatizar una evidente cacería de brujas utilizando el chantaje como moneda de cambio, deja en manos de la opinión pública quién es la víctima y quien el victimario. Pero nadie hablará de un acto de legalidad aplicado. Aplicar el chantaje para obtener algo a cambio, es un asunto de bajo talente. Peor aún, denota que el revanchismo se impuso a la estricta aplicación de la ley. Si al final del día esto no se da, la legitimidad de quien se asuma como autoridad, quedará para siempre en entredicho. Si la presión cede al chantaje, estaremos perdidos.

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