¿La Fórmula 1 en Nueva Jersey?
Se ha sabido que se han llevado a cabo nuevas conversaciones para que coja forma una carrera de F1 por las calles de Nueva Jersey. Tal y como han publicado algunos periódicos americanos, los alcaldes de Weehawken y West New York han iniciado conversaciones con varios posibles inversores con la idea de crear una carrera entre las comunidades de North Hudson como muy pronto en el 2013.
Tal y como han confirmado los alcaldes Richard Turner de Weehawken y el Dr. Félix Roque de West New York, la lista de inversores estaría encabezada por una personalidad de la televisión como Leo Hindery Jr, y una de las propuestas sería usar el Boulevard East y el River Road con el fin de que se contemplaran vistas de Manhattan desde el estado de Nueva Jersey.
«Nos queremos asegurar que los ciudadanos también disfrutan y por tanto hay otras negociaciones que llevar a cabo,» explicó el alcalde Turner al The Jersey Journal.
Una nota de prensa que han publicado los alcaldes comentan los siguiente:
«Está claro que el impacto económico en nuestras ciudades y en el comercio local debido a la carrera de Fórmula 1 sería espectacular, del orden de varios cientos de millones de dólares para la región anualmente.
En estos tiempos tan inciertos económicamente hablando donde cada fuente de ingresos directa e indirecta es vital nuestra propia carrera de Fórmula 1 podría significar un empujón muy positivo para nuestros ciudadanos. Dicho esto, tenemos que asegurarnos que los beneficios financieros del privilegio de tener estas carreras en nuestras ciudades son repartidos equitativamente y que no se usan los impuestos recaudados».
NIKI LAUDA A 35 AÑOS DE SU TERRIBLE ACCIDENTE
La habitación del hospital era como cualquier otra. Una zona de cuidados intensivos. Aparatos. Poca gente. Un hombre que agonizaba y al que intentaban salvar mientras él, en vez de batirse con la muerte, se dejaba caer en un hueco negro. Se sentía cansado, liviano, como si flotara. Oía voces en el fondo y quería musitar un par de palabras: «Marlene, déjame caer», pedía en silencio a su esposa.
Pero Marlene seguía parada allí. Por momentos detrás de una puerta, llorando. Por momentos, hablando con los médicos. Por momentos, seguramente, rezando. Convencidos de que ya no había nada que hacer llamaron a un sacerdote para dar la extrema unción a un paciente que seguía tratando de alejarse, de caer liviano y profundo en un agujero negro. Entonces él escuchó atentamente. Lo declaraban muerto. Resurgió el espíritu rebelde que lo había acompañado toda su vida y la súplica, esta vez audible, cambió: «Marlene, no me dejes caer en ese hoyo negro». Niki Lauda, había regresado a la conciencia, dispuesto a luchar, dispuesto a seguir.
El primero de agosto, se cumplieron 35 años de aquel accidente en Nürburgring (Alemania), que casi le cuesta la vida.












