AMLO debe meter orden en la elección de Puebla

*AMLO  puede ordenar y dignificar este proceso sin mancharse las manos.

*Cuando se hacen mal las cosas, deviene el caos.

*Ahora cualquier “tipejo”,  quiere ser gobernador interino.

AMLO  puede ordenar y dignificar este proceso sin mancharse las manos.

AMLO  puede ordenar y dignificar este proceso sin mancharse las manos.

En todo el orbe es lugar común que los mandatarios, de niveles importantes,  como los presidentes de una república o de un estado, deben ser soportados, o apoyados, por la figura de un vicepresidente en funciones, con reconocimiento constitucional, formal, jurídico, legal, que pueda asumir las funciones  del presidente en caso de destitución,  muerte súbita, desaparición física  permanente, enfermedad  grave incapacitante temporal o definitiva, enfermedad terminal letal, o magnicidio.

Esta figura garantiza la buena o eficiente marcha de un gobierno, sobre todo en las tareas de seguridad interior, y seguridad nacional ante posibles peligros internos así como exteriores.

Estamos hablando del manejo, de las fuerzas armadas y, de todos los recursos militares  de la defensa  nacional de un país, en especial de los que poseen armas nucleares.

USA, es el país que más perfeccionado tiene el mecanismo para sustituir en cuestión de minutos, al Presidente de los Estados Unidos de Norteamerica, en caso de desaparición  permanente del mismo.

Aún tenemos en la memoria la imagen del Vicepresidente Lyndon Baines Johnson, jurando sobre una biblia, como nuevo Presidente de USA, teniendo enfrente a la viuda Jacqueline Bouvier, con su traje sastre manchado con la sangre y tejido cerebral del recién asesinado mandatario, John Fitzgerald Kennedy, en Dallas, Texas.

La transmisión del mandato presidencial se hizo en cuestión de minutos, por seguridad nacional, y por todo lo que esto implica.

EN EL AQUÍ Y EN EL AHORA

Y en el aquí y en el ahora, quiero destacar que a partir del infortunado  suceso del 24 de diciembre, se desato un desconcierto, peor que la indefinición política y electoral, que sufrió el estado de Puebla, los meses de julio, agosto, septiembre, octubre, y noviembre de 2018.

Y es que la desaparición de la figura del Poder Ejecutivo en Puebla,  ya ocasionó un galimatías, y un terrible caos, en todos los ámbitos del quehacer estatal.

Pero además causó también un choteo de la política estatal y nacional.

Está totalmente afectada la política, la economía, las finanzas, el comercio, las inversiones nacionales y extranjeras, la seguridad, el empleo, la paz, la tranquilidad, y el futuro de nuestras familias.

Esta anarquía tiene como principal origen, no solo la caída de la figura titular del Poder Ejecutivo del Estado de Puebla, sino la falta de un mecanismo eficiente para suplir de inmediato a la mandataría desaparecida, como en el actual caso del gobierno del estado de Puebla.

Todo sería más fácil, más sencillo, más terso, si se hubiese aplicado una ley que contemplara el reemplazo automático de la gobernadora fallecida, en cuestión de minutos, sin el actual engorroso, complicado, e infernal proceso de substitución.

Si el actual gobierno de la república fuese del PRI, ya se hubiera designado al gobernador interino, desde la misma noche de 24 de diciembre.

Para gobernar se requiere energía, y dureza, no rudeza.

Y es que los vacios de poder  son más peligrosos de lo que el común de la gente supone, los espacios de poder acéfalos son llenados de inmediato por entidades o fuerzas muy peligrosas, que socavan y destruyen al poder del Estado y se hacen más fuertes cada día.

Pero a este caos contribuyen también los partidos políticos, los órganos electorales tanto de la federación como del estado, y sobre todo el Congreso del Estado y sus legisladores.

Decimos de los partidos políticos, porque la buena práctica de la política implica que los institutos políticos, son los únicos que pueden postular candidatos y por ende deben postular como candidato a un cargo de elección popular, al mejor, al más idóneo, al más adecuado de sus cuadros, con muchas cualidades, talentos y sensibilidad,  para además de garantizar su triunfo, asegurar que gobierne bien para los ciudadanos, para sus electores, para el pueblo.

No hacerlo es muy riesgoso y por ello, como un ejemplo reciente, el PRI perdió toda su credibilidad nacional para siempre.

Ya no deben postular a mequetrefes.

Y sobre todo los partidos deberían de cuidar que sus adeptos profesen verdaderamente sus ideales, su filosofía y su ideología política.

Que no ingresen a la política de Estado los filibusteros, los mercenarios y los camaleones de la política.

¿Ejemplos?, ahí los tiene usted enfrente. Políticos totalmente desideologizados, verdaderos mercenarios, sin ideales, ni filantropía, que deberían ser requisitos obligatorios para todo gobernante, o  legislador.

Cuando los priistas le dieron el triunfo a Mario Marín Torres como gobernador de Puebla, se dejó venir la “Bufalada” de advenedizos y oportunistas, para felicitarlo y declararse marinistas y sobre todo mixtecos, -igual que él- y ante este molesto asedio, Mario le dijo a nuestro principal operador político mixteco, nuestro compañero y amigo, el medico German Ángel Melchor: “Ahora cualquier pendejo se siente mixteco”.

Esta expresión es válida ahora, momento en que “cualquier pendejo”, o lo que le sigue, se siente con méritos para ser nuestro gobernador.

Este choteo irreverente debe ser detenido, ya, y los partidos políticos deben exigirles más seriedad y sensibilidad a sus adeptos, al manifestar sus aspiraciones personales.

Decimos de  los órganos electorales, porque tanto el INE, como el IEE, de Puebla, deberían ya de haberse pronunciado contra la postulación pueril, frívola, ociosa de personas que nunca podrían ser candidatos idóneos, sólidos y sin méritos para gobernar al Estado de Puebla.

Y que quede claro, la elección de gobernador constitucional  debe ser organizada por el IEE. No se debe brincar la Ley. Punto.

Y decimos  del Congreso del Estado y sus legisladores, porque la Presidencia del Poder Legislativo del estado de Puebla debería de conducirse, -y exigir a los diputados lo mismo-,  con decoro, respeto, altura de miras, y decencia, pero además empleando sus integrantes, un  lenguaje  decoroso respetuoso, sin denuestos, descalificaciones e insultos, como es frecuente observárselos.

Es inaceptable que un diputado o legislador que ya representa a todo el pueblo, y que esta mandatado por  todos los ciudadanos, se comporte como un patán o un zafio.

El recinto del Congreso, debe ser respetado como un lugar sagrado, “Santa Sanctorum”, legado de nuestros héroes, y de nuestros Padrecitos Conscriptos, muchos de los cuales dieron la vida por nuestra nación.

No debemos permitir nunca más, un solo jaloneo más, o un zafarrancho más, o una falta de  respeto entre los diputados del Congreso de Puebla.

Alguien debe meterlos al orden, de la manera que sea necesaria, pero ya.

En este escenario es urgente la intervención urgente y enérgica del presidente AMLO.

Se debe reformar la Ley y constituir las figuras de vicepresidente de la nación y vicegobernador en todos los estados, por si las dudas, porque con eso de que AMLO viaja por aviones  comerciales, sin la protección del Estado Mayor Presidencial, y con la escasez de turbosina o gas avión, pues, no está exento de sufrir algún infortunado percance.

Así que a crear la figura de Vicepresidente, y vicegobernadores, pero ya, para que este caos no vuelva a repetirse.

 ¡Ah¡.   Y a meter orden en la elección de Puebla.

AMLO  puede ordenar y dignificar este proceso sin mancharse las manos, simplemente recomendándole a su fracción legislativa que cumpla la ley, y se comporte con decoro.

Urge. Ya.

Y ya para final, final, les queremos decir a los dirigentes de los organismos empresariales que cualquier ciudadano, cualquier legislador, con méritos suficientes y sobrados, puede aspirar a gobernador interino, no cualquier mequetrefe, así que la postura de algunos organismos  empresariales en contra de la postulación de algún legislador, federal o estatal de parte de un partido político para la gubernatura, está equivocada y es discriminatoria.

Hay muy buenos legisladores en el Congreso de Puebla con cualidades y virtudes, y con la capacidad más que suficiente, para convertirse en gobernador.

Le voy más a un legislador para ser gobernador, que a un  payaso, a un clown,  o, a un  personaje de la picaresca poblana, como lo son más de la mitad de los “aspirantes”.

Ubíquense y asesórense bien, señores empresarios.