«Un hombre ha partido y no se sabe nada de él. Amarillo, Texas, es el destino al que nunca arribó». Esta es la premisa con la que se desarrolla la puesta en escena Amarillo, que se presenta este fin de semana en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque.
Un proyecto teatral multimedia, en el que los actores juegan con proyecciones, algunas filmadas y otras en tiempo real, así como con sonidos guturales y diversos objetos simbólicos, para ambientar la historia.
«Qué me ven, si yo no soy nadie», grita el protagonista al comenzar la obra. «Soy Pedro, Omar, Raúl, ‘el William’. Tengo 17, 34, 45, 24, 12, 55 años. Nací en Ojinaga, Lerdo, Pátzcuaro, Tegucigalpa».
Si bien esta puesta en escena, presentada por Teatro Línea de Sombra, cuenta una travesía bastante conocida —las vicisitudes que pasan los migrantes en su intento por cruzar la frontera—, no por ello cae en un lugar común.
Al contrario, el dramatismo de la puesta en escena se combina con una serie de elementos visuales, auditivos y simbólicos que impactan y sorprenden al espectador.
«Yo me fui a Amarillo, dije que regresaría y todavía no he llegado», señala el protagonista, de quien no se sabe su nombre, ya que puede ser cualquiera, papel que desempeña Raúl Mendoza.
Para cruzar la frontera entre México y Estados Unidos, recuerda, sólo es necesario una bolsa con ropa, algo de comida y un bidón de agua, la cual tomará hasta donde alcance.
Además de denunciar el problema que viven las miles de personas en su intento por alcanzar el llamado «sueño americano», como es la travesía en el tren conocido como «La Bestia», Amarillo invita a la reflexión.
«Qué son las fronteras… dónde termina México y dónde empieza Estados Unidos (…) Yo miro al norte, pero el norte no me mira a mí (…) Soy el que no tiene dinero, pero quiere llegar lejos, el que no tiene en qué caerse muerto, pero quiere caer vivo».
La obra recuerda que el desierto del norte de nuestro país es una tumba, o un mar sin agua, donde la muerte puede alcanzar a cualquiera que se quede ahí, sin el vital líquido, en tan sólo dos o tres días.
Bidones de agua vacíos, arena, zapatos, maletas, ropa tirada, se combinan en el escenario mientras se proyectan diversas imágenes de la travesía en el tren «La Bestia», del desierto y hasta del escenario visto desde arriba, lo que transporta al espectador y hace más vívida la experiencia.
Raúl Mendoza, junto con Alicia Laguna, María Luna, Vianey Salinas, Antígona González y Jesús Cuevas, hacen de Amarillo un grito de denuncia, para darle voz a todos aquellos que no la tienen, ya que todos somos migrantes de la palabra, migrantes del pensamiento, pero también del trabajo.
La puesta en escena está a cargo de Jorge A. Vargas, miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte del Fonca y para la realización de este proyecto recibió el apoyo económico del Fondo Nacional para la Cultura y las Artes, a través del programa de apoyo a grupos artísticos profesionales de artes escénicas México en Escena.
Amarillo se presenta en el marco de la celebración de los 20 años en escena de la compañía Teatro Línea de Sombra, en el teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque, Avenida Paseo de la Reforma y Campo Marte, atrás del Auditorio Nacional.
Las funciones son este fin de semana: el viernes 9 de agosto a las 20:00 horas, el sábado 10 a las 19:00 horas y el domingo 11 en punto de las 18:00 horas.
Para continuar con la celebración de Teatro Línea de Sombra, la compañía presentará la obra Baños Roma, del 15 de agosto al 1 de septiembre y se invitó a la compañía Transversales Akhe Group a realizar la puesta en escena Pookh and Prakh los días 24 y 25 de agosto, todo en el Teatro Julio Castillo.









