Con el uso del abono natural, que se obtiene de las compostas y lombricompostas, además de nutrir a las plantas por la fertilización de los suelos, los costos que este proceso implica disminuyen considerablemente al no depender de los químicos que tienen este fin, señaló Arturo Parra Suárez, Horticultor principal del Jardín Botánico Universitario de la BUAP.
«Los fertilizantes artificiales dan mejor vida a las plantas, no obstante con el tiempo empobrece en nutrientes al suelo; esto generará inversiones económicas mayores pues con un suelo así, se necesitará fertilizar continuamente. En cambio, con el abono de composta se nutre al suelo y por lo tanto a las plantas, se revierte el proceso de infertilidad y se impacta positivamente al medio ambiente», señaló Parra Suárez.
En ese mismo sentido y con el fin de informar a la sociedad en general sobre el tratamiento que se le debe dar a los materiales orgánicos que se generan en casa, el Jardín Botánico Universitario de la BUAP realizará el primero de febrero, el Taller Composta y Lombricomposta.
En este Taller, los participantes aprenderán a manejar y reutilizar materiales orgánicos, así como a separar los residuos y emplearlos en la elaboración de composta y lombricomposta. «Si se hace un poco de conciencia, con esto se puede ayudar con un pequeño granito de arena al medio ambiente», comentó Parra Suárez.
Si los poblanos contribuyeran al medio ambiente a través de estos tratamientos, agregó, «la vida de los rellenos sanitarios aumentaría considerablemente. Además los aficionados al cultivo podrían tener un abono para plantas de casa, jardín, masetas o de las mismas aceras».
Comentó que si de los desechos que salen de la ciudad se utilizaran los productos orgánicos en la fabricación de composta y el resto se separara adecuadamente para ser llevados a centros de reciclaje, la basura que se va a los rellenos sanitarios sería mínima.
El Taller servirá para que las actividades de elaboración de composta y lombricomposta sean agradables; «no tienen que convertirse en trabajos pesados ni en detonadores de problemas como focos infecciosos o un centro de malos olores, roedores o insectos», agregó el Horticultor.
«Es la primera vez que el Jardín reúne en un taller estas dos aplicaciones muy similares; la diferencia es que en el caso de la lombricomposta, se da alimento a las lombrices para que hagan sus funciones; la excreta de la lombriz que se convierte en el humus de la lombriz, lo que se ocupa finalmente como abono natural, así como el humus de la composta».
Para implementarlas en casa, se necesitan sólo de quince minutos al día y un espacio mínimo de un metro cuadrado. Pese a que el proceso de lombricomposta lleva más tiempo (cuatro meses sobre las seis semanas del composteo «tradicional»), se obtienen resultados similares.
El Taller se ajusta de acuerdo a las necesidades y los conocimientos del participante (como el caso de los ganaderos o agricultores). «Con estas actividades se reduce la producción de contaminantes y se obtiene un producto orgánico que fertiliza al suelo y no únicamente a la planta. Es algo que a muchos debe interesarles», finalizó Parra Suárez.
Los interesados pueden comunicarse al 2 29 55 00, extensión 7032; al correo jardín.botánico@correo.buap.mx, o acudir directamente a las oficinas del Jardín, ubicadas frente a las taquillas del Estadio en Ciudad Universitaria.










