Published On: Mar, Mar 15th, 2011

Activismo mercenario

Cada vez se hace más obvia la incompatibilidad entre aliancistas que van rumbo a una contienda electoral. Tanto dirigentes como candidatos de la izquierda y la derecha se ven chistosos y hasta gazmoños en tiempos de campaña. Su aparente pluralismo e inclusión política en estos periodos electorales, son tan falsos como el respeto que dicen profesarse al conformar una alianza.

 El activismo mercenario con el que se conducen con tal de no permitir que el priísmo recupere los espacios perdidos en procesos pasados, los ha llevado a perder la dimensión y alcances a corto, mediano y largo plazo. Con tal de lograr una posición privilegiada en el escenario político local u nacional, son capaces hasta de vender a sus progenitoras. Entidades como Puebla y Oaxaca empiezan a mostrar signos de descomposición a menos de 100 días de gobierno.

 Un hecho que resulta lógico una vez que se ha logrado la consumación de un proyecto común: sacar al PRI de la jugada. Obtenido el botín, cada partido busca su tajada y busca imponer su propuesta por encima de las demás. La derecha yunquista vuelve a sus orígenes elitistas y los izquierdistas tratan de justificar su desfase partidista ante sus impávidos seguidores.

 El líder nacional del PRI, Humberto Moreira ha sido muy claro al señalar como una farsa la famosa consulta que prevén realizar panistas y perredistas en el estado de México para definir si van ó no en alianza para la próxima contienda local electoral. Una farsa tan evidente como ofensiva al intelecto de cualquier mexicano con dos dedos de frente. Suponer que nadie se percata de la perversa determinación que tanto Gustavo Madero como Jesús Ortega han urdido para arrebatarle el poder al tricolor mexiquense, es tanto como declarar que los mexicanos no son ignorantes, sino primates. La mezcla de este tipo de ideologías rumbo a un proceso electoral tiene elevados costos que aún no salen a flote totalmente.

 Lo poco que desde Puebla se pulsa, es un entreguismo abyecto de casi todos los partidos políticos hacia el gobernador en turno. Salvo la distancia puesta por el convergente en el Congreso del Estado, el resto de los integrantes han sucumbido a las órdenes del gobernador aliancista. Los priístas poblanos han preferido hacerla de paleros a sueldo, antes que asumir con dignidad y ética partidista, su destino como oposición respetable y experimentada ¡Qué baratos! El resto de los diputados, han preferido mantenerse en un bajo perfil que no les quite beneficios propios de su inútil investidura.

 Mientras Moreira asume con una actitud propia de un líder en las filas de la oposición, los priístas poblanos andamos huérfanos y deshilvanados ante la mustia displicencia de Juan Carlos Lastiri y dos de sus dirigentes sectoriales. Una situación harto comentada por analistas y columnistas, que cínicamente prefieren eludir estos personajes, antes de perder la gratificación que el Ejecutivo les brinda por bajar la cerviz.

 Es innegable el oportunismo y la incongruencia de quienes militan en partidos distintos a los del gobernador en turno. La rebatinga viene después. Los platos rotos los paga la ciudadanía que cándidamente creyó que la democracia empezó ayer.

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