Delante de la cueva del león, frente a un campo de cebollas y con el sol africano a lo lejos, en la región de Sangha, en Malí, alejado de teatralidades y focos, Miquel Barceló ha dicho adiós a la perfomance Paso Doble, que realiza en directo con el bailarín y coreógrafo Josef Nadj con un gran bloque de arcilla moldeable. Y lo ha hecho delante de la cámara de Isaki Lacuesta en el documental El cuaderno de barro, que ayer se presentó en la sección Zabaltegi del Festival de San Sebastián y que, junto al filme Los pasos dobles, conforman la aportación del artista al mundo del cine.
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"No tengo deudas con el cine"









