Cada año parecen dos en el Racing. Dos montañas en una, la institucional y la deportiva. La segunda está asumida, la primera es un sobresalto. El último lo ha dado el indio Sayed, presunto inversor salvador que, incumplidas casi todas sus obligaciones, ha conducido al Racing a la poblada habitación de los clubes españoles en ley concursal (la antigua suspensión de pagos). Caldo y tazo y media. El tránsito de futbolistas que acontecía cada año en el Racing, en la compraventa de valores, se ha frenado por razones económicas y la salida de jugadores clave (Giovani, Rosenberg, Lacen, Henrique, etc.) solo se ha compensado con la llegada de dos cedidos por el Sevilla -Acosta y Bernardo-, el griego Tziolis y el uruguayo Stuani. Una vez más, el Racing se confía al entrenador, el veterano Héctor Cúper, como palo de la bandera verdiblanca.
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El Racing asume su enésima pirueta









