Published On: Mie, sep 7th, 2011

Acrobacia prehispánica, aporte al circo

Circo Atayde uno de los más antiguos de México.

Circo Atayde uno de los más antiguos de México.

*Prácticas como el xocuahpatollin, los matlanchines y los voladores de Papantla, entre las manifestaciones del México antiguo.

 

La tradición circense como la conocemos hoy, llegó aproximadamente hace 200 años de Inglaterra, sin embargo algunos de los actos que se practican en muchos de los espectáculos alrededor del mundo, tienen su origen en la época prehispánica, en rituales como el xocuahpatollin, los matlanchines y los voladores de Papantla.

El xocuahpatollin, actualmente conocido como antipodismo, es una práctica que consiste en hacer malabares con las plantas de los pies, mientras que los llamados matlanchines eran acróbatas que desafiaban las leyes de la naturaleza. Estas antiguas costumbres fueron perseguidas y castigadas por los españoles al considerarlas paganas y diabólicas.

La manifestación ritual de malabarismo con los pies, cuya imagen se puede apreciar en el Códice Florentino Sahagún-Troncoso, es considerada como el gran aporte mexicano a la tradición circense del mundo.

Destaca también el ritual de los voladores de Papantla, llamado teocuahpatlanque, con sus variantes en diferentes regiones del país, como otro de los legados prehispánicos.

A pesar de la censura española, estas prácticas prehispánicas llegaron a tierras europeas y asiáticas gracias a que Cortés las llevó como tesoros al emperador Carlos V y al Papa Clemente VII. Debido a lo anterior, con el paso del tiempo estos acróbatas se incorporaron a varios grupos que se dedicaban a realizar diversos actos circenses, originados de otras partes del mundo.

Entre las evidencias de acrobacias en la época prehispánica se pueden observar la estatuilla llamada El Acróbata, perteneciente a la cultura olmeca, del periodo Preclásico Medio (800 a.C.) y los equilibristas sobre manos, que aparecen dibujados en los murales de Bonampak, en el estado de Chiapas.

Las artes acrobáticas vienen de la mano con la evolución del ser humano; todas las culturas madre como la egipcia, griega, romana y los antiguos mexicanos desarrollaron este tipo de suertes, a partir de la necesidad primaria de los hombres y mujeres por contorsionar su cuerpo, jugar objetos con destreza y construir pirámides humanas.

Es el arte de maravillar, asombrar y sorprender; entre más angustia provoquen los actos, mayores resultados tendrá el espectáculo; es la lucha del ser humano consigo mismo, para demostrarse que puede trascender los supuestos límites de su condición natural.

El circo moderno en México.

 

La concepción actual del circo con pistas circulares bajo una carpa cumple dos siglos de antigüedad en México este año.

Fue en 1808 cuando llegó el inglés Philip Lailson, considerado el padre de esta disciplina en el país, con su espectáculo llamado el Real Circo de Equitación, conformado, en su mayoría, por acróbatas italianos, franceses, ingleses y españoles, especializados en suertes de acrobacia, equilibrio, fuerza y prestidigitación.

Para 1841 surge el Circo Olímpico de José Soledad Aycardo, primer empresario circense mexicano, quien conjugó en su carpa actos ecuestres, titiriteros, acróbatas y payaso versificador.

A lo largo del siglo XIX, infinidad de circos provenientes de todas partes del mundo visitaron territorio nacional para ofrecer múltiples funciones de su repertorio.

El Rivers, Runnels & Franklin, de Estados Unidos; la Compañía Schumann, de Dinamarca; el Carl Hagenbeck, de Alemania, y el Pubillones, de Cuba, fueron sólo algunos de los circos que visitaron el país con un gran número de actos y, sobre todo, con propuestas distintas cada uno de ellos.

La familia Atayde es la que posee la mayor tradición circense en México. Surge en 1879 recorriendo gran parte del país, sin embargo, tiempo después se van de gira por más de 20 años a Centro y Sudamérica, lo que les permite obtener fama y regresar al país como el referente más importante del continente.

La primera escuela de artes circenses surgió en el año 500 en el viejo continente, hoy existen cerca de 500 circos en México, todos de creación familiar que se ha heredado generación tras generación.

El actual reto para los circos es innovar en sus espectáculos; incorporar nuevas suertes que sorprendan, maravillen y asombren al público para evitar que desaparezcan. Si bien casi todo se ha visto, deberán apostar a la imaginación, la creatividad y a seguir formando mundos mágicos y fascinantes.

Los voladores un ejemplo.

Los voladores un ejemplo.

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